Las primeras células que lo reciben son las de la boca, la nariz y la garganta. Hasta 50 sustancias carcinogénicas que contiene este humo se diluyen rápidamente en la saliva y los fluidos nasales.
Estas sustancias producen daño oxidativo, muerte celular y, en el peor de los casos, se introducen en el ADN provocando roturas y otros daños que, al ser reparados, dan lugar a mutaciones que pueden desencadenar cáncer.
En el pulmón provoca una serie de síntomas que se agrupan en la llamada enfermedad crónica obstructiva pulmonar o EPOC. En esta enfermedad, el desequilibrio provocado por el tabaco sobre las células epiteliales hace que generen más mucosidad y que sea más densa. Debido al daño directo del tabaco sobre el tejido que mantiene la estructura del pulmón, se obstruyen los bronquios y bronquiolos, generando síntomas de asfixia.
No hay duda que existe una relación directa entre el consumo de tabaco y el cáncer de pulmón, uno de los más agresivos.
* Su supervivencia a 5 años varía entre el 60% y el 25% y causa más de un millón de muertes al año en todo el mundo
https://www.cancer.org/cancer/lung-cancer/detection-diagnosis-staging/survival-rates.html
